La exigencia constante de victoria que caracteriza al fútbol de élite puede generar una inmensa presión en los atletas. Cuando un equipo como el Real Madrid atraviesa un período de bajo rendimiento, los jugadores se ven expuestos a un escrutinio público implacable, lo que dificulta el mantenimiento de una mentalidad adecuada para revertir la situación. En estos escenarios, el psicólogo Juan Carlos Álvarez Campillo, experto en coaching deportivo, subraya que la presión del entorno suele impactar significativamente a la mayoría de los deportistas cuando los resultados no acompañan, especialmente en clubes con la visibilidad y las expectativas del Real Madrid.
La influencia de esta presión se manifiesta de diversas maneras, afectando el bienestar de los jugadores. Campillo explica que, a pesar de que algunos atletas manejan mejor el estrés competitivo, este siempre condiciona su desempeño. De hecho, la tensión puede ser tan abrumadora que algunos deportistas llegan a sentir aversión por los momentos de competición. La atención mediática y social que rodea a figuras como Kylian Mbappé o Vinicius Jr. impacta directamente en su vida personal y profesional, afectando su descanso y estado de ánimo. La falta de sueño, el aislamiento y la sensación de agarrotamiento durante los partidos son consecuencias comunes, impidiendo que demuestren su verdadero potencial. Además, la hostilidad del público en situaciones de malos resultados puede llevar a los jugadores a recluirse, una medida que, según el especialista, no contribuye a su recuperación.
Para superar estas adversidades, es fundamental un enfoque integral que combine la preparación física con el entrenamiento mental. Campillo enfatiza la necesidad de establecer un plan medible con plazos definidos para optimizar el rendimiento. Es crucial que el futbolista se concentre en aquello que está bajo su control, ignorando las distracciones y la presión externa. Recordar los éxitos pasados y reforzar la confianza son estrategias clave para romper el ciclo negativo de malos resultados y baja autoestima. El papel del entrenador es vital en este proceso, ya que debe ofrecer un trato personalizado a cada jugador, reconociendo sus necesidades individuales. Fomentar la cohesión del equipo y establecer una comunicación abierta, a través de conversaciones cara a cara, permite cultivar la comprensión y el compromiso, creando un ambiente donde los jugadores se sientan valorados y motivados a mejorar bajo la guía de su técnico. Aunque rara vez un equipo busca deliberadamente un cambio de entrenador, Campillo señala que esta posibilidad podría surgir en circunstancias extremas, como un deterioro severo en la relación entre los jugadores y el cuerpo técnico o el club.
El deporte de alto rendimiento no es solo una prueba de habilidad física, sino también de fortaleza mental. La capacidad de los atletas para enfrentar la adversidad, gestionar la presión y mantener la confianza en sí mismos, con el apoyo adecuado de entrenadores y especialistas, es lo que finalmente les permite superar los obstáculos y brillar en los momentos más desafiantes. Es un recordatorio de que, más allá de la victoria y la derrota, el desarrollo personal y la resiliencia son los verdaderos triunfos en la vida de un deportista.